En un céntrico bar de Madrid quedamos con Miguel Miguel, cómico de profesión y vocación, mago, y padre a tiempo completo. Imparte clases de magia en el Circo Price y dice ser  un tío grande, pero un perfecto flaco por dentro que está preparándose para pasar el invierno.
Publicado por Ana Casado

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Tienes tu espectáculo “Vivo Acojonado” en La Chocita del Loro, en plena Gran Vía de Madrid y has grabado ya tu cuarto monólogo para Comedy Central, pero ¿Cómo empiezas en el mundo de la comedia?

Realmente yo vengo del mundo de la magia. Hay un momento en que un compañero de trabajo, un mago, que es amigo, me dice: “oye tenemos que hablar”, y esa frase es muy fea, venga de donde venga, te la diga una mujer o un hombre, “tenemos que hablar” suena muy feo. Le pregunté que qué pasaba y me dijo que había gente que venía a ver mi espectáculo de magia, que duraba una hora y diez minutos, y que lo que menos hacía era magia. Me dijo: “debes plantearte que no estás haciendo magia, estás haciendo comedia”. Fue algo que yo no quería, pero es verdad que poco a poco, entre juego y juego cada vez iba metiendo más morcillas, más chistecitos,  y claro, la gente que había venido a ver magia se iba con mal sabor de boca. Y nadie fue capaz de decírmelo, excepto este amigo. Entonces me lo planteé, decidí hacer comedia, y empecé a escribir mis textos. Y no me ha ido mal.

¿Recuerdas qué sentiste la primera vez que te subiste a un escenario a presentar tu primer espectáculo como cómico?

Claro, en la magia llevo trece años, pero en la comedia llevaré alrededor de nueve, y sí lo recuerdo. La verdad es que fue como quitarse un peso de encima. Salir a un escenario solamente a hablar… Normalmente estamos acostumbrados a otro tipo de cosas, a chistes populares de los magos, dobles entradas, etcétera. De repente sales con las manos en los bolsillos, sin una baraja de cartas que te ampare, empiezas a contar tus chistes, ves que se van riendo, que esto funciona, y tú te vas como animando, porque dices: “coño, funciona, joder, soy gracioso, se ríen”. La primera vez fue en la Plaza de las Artes, que es una sala que había aquí en Madrid, por la zona de Embajadores. Fue en el festival de despedida de la misma sala, que cerraba. Éramos muchos magos y el único cómico fui yo.

¿Qué sientes al subirte ahora con la experiencia?

Ganas, siempre tengo ganas de hacer reír, tengo ganas de salir al escenario y tengo ganas de contar las mierdas que acabo de escribir, que a veces no son muy graciosas, pero que a mí me hacen gracia. Lo que siento cuando me subo al escenario son GANAS. Hay gente que dice que siente mariposas en el estómago, yo las tengo todavía, me pongo nervioso antes de subir a actuar. Pero esos nervios los pierdo enseguida, por lo menos los disimulo muy bien de cara al público, porque el personaje me ayuda a estar nervioso. Me ayuda a que parezca que estoy nervioso de verdad y parezca que no lo estoy.

En tus espectáculos las madres tienen un papel protagonista ¿Cuál es el motivo? ¿Sentimiento o marketing?

Ambas dos. A ver, es sentimiento, mucho. Pero también es marketing porque sobre todo en mi primer espectáculo “Todo cambia menos mi madre”, solo por el nombre tienes que ir a verlo. Las madres para mí son muy especiales. Es una persona que te puede dar cariño y te puede hacer reír en una misma frase. Creo que una señora que tiene ese don, hay que hablar más de ella. La gente habla poco de las madres. Se han escrito muchos espectáculos sobre madres, pero hay que hablar más, son la clave. Si gobernara una madre no habría problemas en este país.

Recuerdo cuando estabas en el Teatro Arlequín con el espectáculo que comentas, “Todo cambia menos mi madre”, que comenzaba con un poema a tu madre, ¿qué sentiste mientras lo escribías?

Bueno, yo no he escrito ese poema, es una pena, es muy bonito. Lo escribió Hovik Keuchekerian, gran amigo, gran persona, gran artista, qué te puedo decir, gran boxeador. Ha hecho de todo. Todo lo que hace lo hace bien. Sentí emoción cuando se lo pedí y me dijo que sí. Le dije que tenía uno para el final, que sí que lo escribí yo, y que si me hacía el favor de hacer el del comienzo. No sólo lo escribió, sino que en el estreno lo recitó él mismo. De hecho a día de hoy sigue conmigo en el espectáculo.

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He de confesar que esta pregunta llevaba trampa, la formula el propio Hovik, nos ha confesado que fue él quién escribió ese poema (entre risas), pero has sido muy sincero. Tus espectáculos son una buena sesión de risoterapia, el público mantiene la carcajada desde que comienzas a hablar hasta el final. ¿Cuáles son tus recursos preferidos de creación?

Antes tiraba más de one-liners, poco a poco me voy quitando. Aún lo tengo, pero depende del bloque. Giro mucho sobre la exageración. Es una cosa que tengo que para muchos cómicos es un error, pero a mí me gusta mucho. Ese es mi fuerte, para mí el exagerar es lo que mejor se me da. De hecho en mi espectáculo hay varias partes de exageraciones y son las que mejor quedan. Las escribo con mucho gusto, me encantan. De hecho en mi día a día intento dar un giro a todos los tipos de exageración que hay cuando se vive, y meterlos en la figuración. Pero creo que es tiempo, un espectáculo de ese tipo es tiempo. Es coger bloques poco a poco, ir uniéndolos y luego intentar encontrar un nexo de unión, que desde mi punto de vista es muy importante. Hay otra gente que trabaja mucho los bloques, trabaja el one-liners continuamente, por ejemplo Luis Álvaro, un gran cómico que yo admiro mucho. Él trabaja mucho el chiste corto y puede pasar de un bloque a otro sin problema. Sin embargo yo prefiero tener un hilo argumental, que sea un poco más teatral. Que tenga un nudo, un desenlace, que sea un poco más hilado.


Miguel existe una corriente que asegura que tu comedia es como un mono tocando el acordeón ¿puedes corroborar o desmentir esta insidia?

Puedo corroborarla, lo confirmo, es verdad. Creo que a lo que se refiere la pregunta es a un mono titiritero. Pero está bien que me hagas la pregunta del mono con acordeón porque es una cosa que me encanta. El mono con acordeón y yo tocando platillos.

¿Puedes imaginarte de dónde viene esta pregunta?

Claro, me lo puedo imaginar, de Fernando Moraño, ¿quieres que te cuente el porqué?

¿Tiene explicación? Claro, cuéntanos, por favor.

Bueno, yo creo que todo esto viene porque Fernando Moraño cuando actúa y va detrás de él un compañero, él cuenta un chiste del compañero aposta, para que cuando el compañero lo haga no funcionen y la gente diga: “esto no es tuyo, es del otro”, y él encima avisa a la gente de que ha hecho eso, y el público ya lo sabe. Claro, tú vas allí y te comes un marrón… Un día fuimos a actuar y él iba después que yo. Yo no quise joderle mucho y lo que dije al público es que por favor (se ríe), cuando Fernando Moraño terminase el monólogo, que le pidieran que contara el chiste del mono titiritero. Imagínate la cara de la gente, que decían: “que va a decir que no”, “que sí, que sí, insistidle”. Y cuando terminó empezó la gente: “¡el mono titiritero, cuenta el chiste del mono titiritero!”. Y Fernando decía: “¿Pero que es el mono titiritero?” Empezó  a inventarse una historia, que no tenía ni pies ni cabeza y hubo gente que se enfadó con él y todo. “No nos has contado el chiste del mono titiritero”, decían. Pero bueno, eso queda ahí en la historia.

Así que es una pregunta basada en hechos reales…

Creo que sí, que vendrá por ahí.

¿Quién es la primera persona con la que compartes tus ideas antes de subirlas a un escenario?

Uy, con todo el mundo. Antes tiraba mucho de Sandra (pareja), pero ya no le hacen gracia, entonces ya no, me niego. Ya lo que hago es que cuento cosas como si no fueran mías a mis colegas, para ver si se ríen. Hay gente que dice: “estas probando texto, ¿eh?”. Los cómicos me lo dicen, sobre todo compañeros como Álex Clavero, Raúl Massana, Nene… En los Comedy club también se suelen probar, y si funcionan, para adelante.

Para finalizar esta primera parte, dinos ¿dónde pueden nuestros lectores ver tu espectáculo?

Muy fácil, esa me la sé. Gran Vía 70, todos los viernes a las 21.30. Si alguien tiene alguna duda:

Web Oficial Miguel Miguel

Y si sois modernos y tenéis twitter y facebook…

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 ALERTA ROJA

¿Prefieres una mujer que se acuesta con otro pensando en ti, o una mujer que se acuesta contigo pensando en otro?
Una mujer que se acuesta con otro pensando en mí.

¿Prefieres que te cuenten que te han sido infiel o que no te digan nada?
Que no me digan nada.

¿Prefieres dejar o ser dejado?
Prefiero dejar, es muy duro, pero puedo explicarlo. Prefiero dejar porque parece que el que sufre más es el que es dejado, pero es mentira, es el que tiene que dar el paso, y yo prefiero comerme el marrón.

¿Prefieres hacer el amor con mil mujeres diferentes de la misma forma, o con una sola mujer de mil formas diferentes?
Con una sola mujer de mil formas diferentes.

¿Prefieres una pareja que te gusta en la cama, pero infiel, o una que no gusta, pero que es fiel?
Una que me guste en la cama y sea infiel, por favor.

¿Necesitas hacer el amor para enamorarte o enamorarte para hacer el amor?
Necesito hacer el amor para enamorarme.

¿Prefieres que te sean infiel con un hombre o con una mujer?
Prefiero con una mujer.

Miguel, muchas gracias por esta entrevista, esperamos que no haya sido demasiado dura.
Gracias a ti, ¿puedo saludar? (riendo)

(En esta entrevista hemos tenido el placer de contar con la colaboración de Hovik Keuchkerian y Fernando Moraño).