Marta Flich es economista, actriz y gran comunicadora. A través de sus videos en El Huffington Post ha conseguido revolucionar las redes haciendo que por fin entendamos qué está pasando con la economía de este país, Europa y el mundo. La mujer de la eterna sonrisa ha llegado para quedarse. 

Publicado por Ana Casado
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¿Dónde resulta más difícil hacerse hueco siendo mujer, en el mundo de la interpretación o en el de la economía?

En el de la interpretación, sin ninguna duda. En economía, te sacas la carrera y mandas currículums, haces entrevistas de trabajo y listo. En el mundo de la interpretación es complicado que alguien quiera ver tu “CV”. Es un mercado mucho más saturado. Se podría decir que es un mundo bastante más endogámico. Creo que no estoy descubriendo nada nuevo. Espero no escandalizar a ningún ingenuo.

Conociendo los entramados del mundo de la cultura, si fueses la ministra de Educación, Cultura y Deporte ¿cuál sería el cambio más inmediato que propondrías?

Bajada del IVA cultural ya, sí o sí. El teatro está en inferioridad de condiciones en todos los aspectos. Es de lo más frágil de la profesión. Me gustaría que de alguna forma se pudiera conseguir una democratización en la exposición, es decir, que hubiera un escaparate común para todo el cine que se haga, esté hecho por grandes presupuestos o por pequeños directores sin recursos. Homogeneizar esas ayudas a la distribución y la promoción sería bonito. Creo que ayudaría al sector y a generar más estímulos creativos.

Parafraseando a Extremoduro en su “Jesucristo Garcia”, parece ser que los mercaderes han ocupado el templo ¿esto del libre mercado es la llegada del mesías o de un ángel exterminador?

El libre mercado tiene dos vertientes. Ha quedado más que demostrado que a los mercados hay que controlarlos para evitar la expoliación de los más frágiles. Lo estamos viendo con Grecia, que todavía sigue pagando la elección política que hizo. Me inclino más por lo de ángel exterminador.

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Vivimos creyéndonos libres, sin embargo Byung-Chul Han comenta en uno de sus libros que nos inventamos a Dios para no tener que serlo. ¿El ser humano hoy, con toda su historia, estaría preparado para una libertad real?

Creo que el ser humano, igual que todo, necesita siempre ciertos mecanismos de control en la gestión de determinadas cosas de las que depende el bienestar común, puesto que no siempre estamos igual de lúcidos y acertados. No siempre tenemos un buen día y nos mueven buenos sentimientos. Se trata de minimizar las ganas del enriquecimiento personal a costa de otros. No debemos volver al árbol ni a los taparrabos, no.

En el mundo occidental ya no funciona el poder disciplinario y prohibitivo, ahora funciona el poder inteligente, dándonos facilidades para que voluntariamente nos entreguemos al sistema. ¿Prevés un poder venidero aún más eficaz que ese?

Preveo una desinformación. Una carencia educativa que nos haga más frágiles y más maleables. Eso me da pánico.

Ante la explotación ajena, puede surgir el alzamiento contra el explotador, ante esta explotación en la que nos han hecho creer que somos dueños de nosotros mismos, ¿contra quién o qué nos revelamos, si es que es posible hacerlo?

La gran huella que deja la crisis ha sido la agudeza de las desigualdades sociales, empezando por la bipolarización de las rentas. La mayor parte de las rentas del trabajo se han ido al capital, debilitando los sistemas públicos dentro del cual están la pensiones, etcétera (te sonará el tema).
Para que unos pierdan mucho, unos pocos tienen que ganar cantidades indecentes.
Si quieres nombres y apellidos, ni puta idea. Desde luego, esas fortunas están parapetadas detrás de entramados financieros complicadísimos.
Pero lo que está claro, es que no hay guerras si no hay armas.

¿Se puede ser apolítico o todos estamos de una u otra forma inmersos en ciertos ideales?

Se puede ser lo que se quiera, pero no lo recomiendo. La política es la gestión de la vida. Si te da igual como se gestiona tu vida, eres un intrépido. Cosa diferente es sentir hartazgo. Legítimo. También he pasado por ahí.

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Tú como actriz ¿ves la situación actual de España como un drama, una comedia, una tragicomedia? 

Es una broma de mal gusto que se ha llevado y se sigue llevando muchas vidas por delante: hay personas que se han suicidado, hay familias rotas, hay gente deprimida, olvidada. Se ha sesgado la vida de gran parte de la sociedad.
Es EL GRAN DRAMA.

¿A qué showman de nuestro país ves como análogo de Donald Trump?

Ningún showman de este país puede llegar a la estridencia, sinsentido y falta de luces, que por absurdo te saca la sonrisa, pero sabes que el fondo no tiene ni puta gracia. Trump es un mono con metralleta. Ya sabes, es una forma de hablar.

¿Dónde podemos acudir a verte?

Sigo en el Huffington haciendo mis travesuras, en Solocomedia con nuestros sketches locos, estoy con una comedia (en cines el 2017), la ópera prima de Ángel Martín, de vez en cuando me puedes ver en alguna tele dando mi opinión de cositas de economía, y en alguna charla por España también me cazas. Hoy te digo esto, mañana te puedo decir: “vendo cápsulas de café en El Corte Inglés”.

ELECCIÓN FINAL

¿Burguer King o McDonald?
Ninguno

¿Pepsi o Coca cola?
Me da igual, que sea sin azúcar.

¿Café o té?
Café, sin duda.

¿Azúcar o sacarina?
Sacarina.

¿Vino o cerveza?
Vino. La duda ofende.

¿Bocadillo de tortilla o de calamares?
De tortilla

¿Madrugar o trasnochar?
Madrugar

¿Baño o ducha?
Ducha

¿Cine francés o estadounidense?
No puedo elegir… ¡son cojonudos ambos! No me hagas elegir. Paso.