Amarna Miller es una mujer imparable. Es actriz porno, licenciada en Bellas Artes, autora del libro “Manual de  Psiconáutica” y protagonista del spot publicitario del Salón Erótico de Barcelona 2016  que se hizo viral en solo 24 horas.  A pesar de su juventud tiene las cosas muy claras, es una  persona comprometida, defensora de los derechos de la mujer y simpatizante de Podemos. Viajera, inquieta y poliamorosa, Amarna Miller tiene mucho que decir y PUNCH Magazine es todo oídos.

Publicado por Ana Casado
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Fotografía: Xenia Lau

¿Qué es lo que más preocupa a Amarna Miller en estos momentos que vivimos?

Si te refieres a nivel social, creo que lo que más me preocupa es el conformismo. Yo pertenezco a una generación que no ha sufrido una gran guerra, ni una gran hambruna, todos nuestros problemas son problemas del primer mundo, lo que veo en la gente de mi edad es un conformismo brutal. Están alienados, alienados por la televisión y por nuestro entorno, que nos bombardea con estímulos que al final no nos llevan a nada. La gente es muy materialista, les encanta el sensacionalismo, el drama, y no se centran en lo verdaderamente importante, que es enriquecer tu alma y crecer a nivel emocional, ser una persona más positiva y mejor para este planeta. Creo que lo que más me preocupa es el conformismo

Eres una persona muy dinámica, muy inquieta ¿qué hay peor que la rutina para ti?

Pues yo creo que lo que a mí más me duele es moverme dentro de mi zona de confort. En el momento en que me veo dentro de una rutina me empiezo a enmustiar, me quedo como una flor triste. Este año es un buen ejemplo de ello, me fui a vivir a EEUU hace un año y pico, es la primera vez que estoy tanto tiempo viviendo en un mismo sitio desde que estaba en la universidad. Pensaba que lo iba a llevar bien, pero ya estoy cansadísima porque se ha convertido en mi zona de confort. Tengo mis rutinas, mis costumbres. Hago lo mismo de siempre, y yo necesito estar en constante cambio. Soy muy ambiciosa, me gusta mucho la adrenalina, probar cosas nuevas. Así que en cuanto me quedo quieta mucho tiempo, se me va la vida. Para mí lo peor es la rutina.

¿Cómo se vive la lucha por la igualdad de género, las marchas de mujeres, etcétera, en EEUU? ¿Se usan algunas estrategias de sensibilización o acción que aquí no se han puesto en práctica?

EEUU es un país muy extraño. Es un país muy grande, yo siempre digo que son mil países en un solo país. Dependiendo de en qué lugar estés, las cosas varían muchísimo. Yo estoy en Los Ángeles, que es California, costa oeste, y es un estado muy liberal dentro de lo que es EEUU. Tienen unas leyes muy favorables, muy abiertas. Si te vas a Tennesee, Oklahoma o Texas, en mitad del país, el panorama que te vas a encontrar es extremadamente desolador en ese sentido. Yo lo veo como un país de extremos, tienen unas medidas que son muy interesantes y liberales, en California, por ejemplo, acaba de pasar una ley para hacer legal la marihuana recreacional, y eso es una cosa que en España ni nos planteamos. Pero por otra parte tenemos a Trump, mucho racismo, mucha homofobia y transfobia; mucho más de lo que yo nunca he visto. Incluso yo por ser hispana y tener un apellido hispano, sufro a veces arrebatos de racismo, imagina si fuese una persona con un turbante, velo o morena de piel. Es un tema complicado. Entonces no sé, se vive por una parte muy bien y por otra muy mal, es complicado hacer un juicio homogéneo de un país tan grande.

Vivimos en un país en el que criticamos al de al lado sin motivo, y en muchos casos sin que lo que criticamos tenga ni siquiera que ver con nosotros, pero a la hora de construir una crítica contra lo que verdaderamente importa, por ejemplo ante ciertas políticas, nos mostramos conformistas. ¿Por qué crees que pasa esto?

La verdad es que el tema político en España es terrible, si tuviera que describir cómo me siento ahora mismo en tal panorama, diría que estoy decepcionada, porque por primera vez en treinta años de democracia hemos tenido la opción de romper el bipartidismo con un partido nuevo que está hecho por y para el pueblo. Se ha creado de la nada en nada de tiempo queriendo mostrar que es posible hacer una política que no sea casposa, ni retrógada, que sea plural y democrática. Tenemos todas estas cosas maravillosas y ¿qué hacemos los españoles de forma democrática? Votar a los mismos partidos de siempre. A mí me resulta pesado. Enlazando con lo que te decía antes, la gente de mi generación que es la que podría cambiar la política, no se anima a ir a las urnas. Como personaje público me veo en la responsabilidad de poder lanzar mi mensaje a todo el que quiera escucharlo y con el tema de la política me parece que al menos lo he intentado.

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Fotografía: Xenia Lau

Tú, como actriz porno y defensora acérrima de la libertad ¿qué le dirías a ese sector de la sociedad que critica al porno y sitúa a la actriz como una víctima, en lugar de defender, o al menos respetar, su libertad individual para ejercer un trabajo sexual?

Muy buena pregunta. Antes de nada, decir que hay una frase muy buena en EEUU que dice “tú me señalas con una mano y te masturbas con la otra”, creo que resume lo que ocurre en esta sociedad. Una sociedad hipócrita en la cual a todos les parece mal el trabajo sexual; están en contra de la prostitución, de la pornografía, pero por otra parte la usan para masturbarse o encontrar un placer sexual. Lo primero que habría que hacer es romper el estigma que pesa alrededor de la sexualidad. Si realmente miramos nuestro trabajo de forma objetiva, lo que realmente estamos haciendo es un intercambio de servicios, que en este caso incluye sexo, y ya está, eso es todo, no hay que darle más importancia. Una crítica que se nos hace muy a menudo y que me molesta especialmente es la de la venta del cuerpo: “tú es que vendes tu cuerpo”. El cuerpo no se puede vender. Si lo analizamos realmente, ¿el panadero que hace el pan está vendiendo sus manos? No, está vendiendo la fuerza del trabajo, las horas a través de las cuales amasa su pan, él no está cortándose las manos y vendiéndolas. Pues lo mismo nosotras. Yo no estoy vendiendo mi cuerpo, mi cuerpo no lo puede comprar nadie, porque es mío, yo lo que hago es ofrecer ciertos servicios, en este caso sexuales, a cambio de dinero. Pues eso, le diría que nos escuchase, que el principal problema de todo esto es la desinformación. La gente no tiene ni idea de cómo funciona el trabajo sexual y se lanza a victimizarnos en lugar de escucharnos. Así que por favor infórmense antes de tener una opinión sesgada en su cabeza, que viene de unas fuentes de información bastante sórdidas y poco fiables.

En EEUU sabemos que la industria del porno está mejor regulada ¿Existe algún convenio o ley que ampare al actor o actriz porno que sufre algún tipo de abuso laboral en España? ¿A qué o quién recurrís en caso de que exista algún problema?

Muy buena pregunta. No, no existe ningún tipo de convenio colectivo, no estamos sindicados y la forma en la que trabajamos ahora mismo es una especie de limbo legal. Tampoco existen asociaciones, que esto también es una problemática. Idealmente, en algún momento futuro, el primer paso sería crear una asociación de actrices y actores porno, el segundo paso sería intentar sindicarnos, hablar con algún sindicato que estuviese de acuerdo en aceptar el trabajo sexual como una forma de trabajo, y después, o bien crear un convenio colectivo, o bien hacer un anexo en un convenio colectivo ya existente, por ejemplo el convenio de actores y actrices convencionales.
En cuanto a quién recurrimos si tenemos algún problema, ese es el verdadero problema, que no existe ninguna forma ante la cual podamos recurrir. Por supuesto podemos denunciar y demandar a las compañías, pero no existe un grupo de apoyo, ninguna asociación, no existe ninguna forma de buscar información, a no ser que tú, como ente individual, te busques las castañas. Es complicado, muy complicado.

Nosotros, como adultos, deberíamos ver cine porno sabiendo que es justo eso, cine, y que todas aquellas eróticas que queramos llevar a la realidad deben ser de una forma consensuada y respetuosa entre las personas que las lleven a cabo. Pero hoy, niños y adolescentes usan el porno como un agente educador, teniendo acceso casi únicamente al porno mainstream, basado en una sociedad heteropatriarcal ¿Cómo crees que influye este tipo de porno en las nuevas generaciones y cómo evitamos que ese sea su agente educador si las políticas no apoyan la educación sexual formal?

Yo creo que en realidad la educación sexual debería venir primero por parte de los padres. Es cierto que, desde luego una política de educación sexual en colegios e institutos sería muy beneficiosa, pero el PP ya ha dejado muy claro que esto no va a suceder. Pero me parece que la principal fuente de información deberían ser los padres, y ahí sí que veo un vacío. Yo me veo a mí misma, con 13 ó 14 años, cuando me empecé a interesar en temas sexuales, y realmente no tenía con quién hablar. Con mis padres veía una barrera muy grande a nivel comunicación y por tanto no me sentía con la capacidad de preguntarles a ellos todas las cuestiones que se me pasaban por la cabeza. Y el primer recurso, lo primero que haces cuando no tienes una fuente de información es: uno, recurrir al “boca a boca”, que suele ser gente de tu edad que tampoco tiene ni idea de lo está pasando ni tiene una información veraz, o dos, buscarlo en internet. Internet es una herramienta que puede tener un doble filo, en este área y en cualquier otra. Si tú no sabes discernir la información que encuentres a través de internet, puede ser negativo, puede ser sesgada, puede ser lo contrario de lo que deberías hacer. Con temas sexuales es más perjudicial porque no existe otro modelo de comparación. El problema es que cuando vemos la pornografía no tenemos con qué comparar, nadie nos ha dicho que lo que vemos en el porno es una ficción, por lo que lo tomamos como realidad y lo asumimos dentro de nuestra propia sexualidad como si aquello fuese lo que tenemos que realizar en nuestra vida privada. Cuando ves en “The Fast and the Furious” que van a toda pastilla, sé que está ficcionado. Tengo un modelo de referencia muy claro todos los días cuando voy a la calle y veo que los coches no conducen así, pero con el sexo, como existe un estigma, no tengo nada con qué compararlo, nadie a quien preguntarle y entonces tomamos como verídica una información que no lo es. Ese me parece el primer problema.
El segundo problema es que la pornografía tiene una visión muy reducida, no es diversa. Al final se representan ciertos tipos de prácticas como si fuesen normativas y no se establece un diálogo que sea variado. No existen demasiados tipos de belleza, el modelo de belleza que se presenta está muy estandarizado dentro de la sociedad contemporánea. Se presentan ciertos tipos de prácticas como normativas, y otros tipos que igual son más normales para ti, se presentan como extrañas.
Así que, entre que no existe una educación sexual y que el porno no es diverso, unes estos dos conceptos y es un muy mal educador, pero ya te digo, creo que la principal solución sería que niños y adolescentes tuviesen más información al respecto para poder comparar.

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Fotografía: Xenia Lau

Hay un sector del feminismo que parece criminalizar los deseos de las mujeres a las que dentro del juego sexual les apetece sentir que otra persona tiene el poder ¿crees que nos beneficia como mujeres que nos coarten la libertad de desear lo que nos apetezca?

Pienso que no, no beneficia a las mujeres. Aquí hay una cuestión que es muy interesante, que a mí como feminista me supuso una dicotomía. Yo tengo fantasías que cumplen modelos patriarcales, cumplen modelos en los cuales el hombre cumple una función de poder. A mí esto me supone una problemática porque me digo: “si tan feminista soy, ¿cómo puedo tener unas fantasías que representan lo contrario a aquello en lo que creo?”. Vivimos en una sociedad que es heteropatriarcal, entonces nuestra fantasías, que son un reflejo de la sociedad en la que vivimos, tiene sentido que tengan un componente heteropatriarcal en algunos aspectos. He aquí la pregunta ¿es una labor del feminismo el modificar nuestros deseos? Yo pienso que no, creo que yo puedo consumir, reproducir mis deseos y fantasear de una forma responsable entendiendo de dónde proceden. A mí me parece que si intentas modificar tus fantasías lo que haces es castrar tus deseos, y eso implica frustración. Como durante muchos siglos ya se nos ha dicho a las mujeres de qué manera teníamos que desear, amar, gestionar nuestros vínculos emocionales, creo que no es una labor del feminismo decirme ahora de qué manera tengo que amar, qué desear o cómo vivir mi sexualidad, simplemente creo que hay que saber de dónde vienen nuestras fantasías y reproducirlas de forma responsable.

Hablando un poco de sumisión y poder, pienso en el BDSM que sigue considerándose una parafilia. No sé si estarás de acuerdo conmigo en que es una de las eróticas más consensuadas y respetuosas, para la cual se requiere de ciertas capacidades, entre otras cosas para poder separar el juego de la realidad sin que te afecte ¿por qué crees que sigue teniendo una connotación tan negativa?

Muy buena pregunta, me está gustando mucho esta entrevista, se nota que sabes de lo que estás hablando, que lo has reflexionado, así que gracias. Tienes razón, la gente sigue entendiendo el BDSM y el sadomasoquismo en general de una forma patológica, casi como si se tratase de una enfermedad. Creo que la imaginación colectiva nos ha explicado que si disfrutas con el dolor o infligiendo dolor, o representando unos roles de poder, es que te pasa algo malo o tienes algún tipo de patología, y creo que es algo que tenemos que empezar a eliminar de nuestro imaginario colectivo, porque como decía antes, las fantasías son fantasías. El BDSM tiene que ser, sano, seguro y consensuado, esos son los tres epígrafes principales de las prácticas BDSM. Yo dentro de mis prácticas BDSM sé que estoy representando un juego, sé que tengo una palabra de seguridad, sé que se puede parar en cualquier momento, y es una parte importante del vínculo que se crea entre tú, como sumiso o dominante y la otra persona. Así que creo que esta connotación negativa viene por desinformación, estereotipos. Libros o películas como Las 50 sombras de Grey tampoco hacen mucho favor a que el BDSM elimine su estigma.

¿Qué es el posporno?

El posporno se identifica como una corriente pornográfica, pero personalmente lo veo más como una forma de activismo político. La pospornografía presenta una visión diferente de representar el acto sexual, presentando diferentes modelos, diferentes actos o prácticas que a lo mejor no están sexualidades per se, o que no están basados en el placer genital, pero giran en torno al cuerpo y a la figura de la mujer. Si tomamos la definición de pornografía como algo que está hecho para excitar al espectador, el posporno no estaría incluido dentro de lo que es el genero pornográfico. Pero me parece una forma muy válida y muy importante de activismo político para representar que hay otros modelos de cuerpos y otras visiones de la sexualidad que son tan respetables como otras cualquiera.

¿Qué proyectos tienes en este momento?

Mi proyecto preferido, y en el cual estoy poniendo mayor interés, es mi canal de Youtube, porque he descubierto una forma de poder producir mi propio contenido y mostrar partes de mi personalidad a la que normalmente la gente no tiene acceso, simplemente porque no me las preguntan en las entrevistas. En mi canal intento hablar de ecología, de cómo reducir nuestra huella en el planeta, hablo de sostenibilidad, de cosas más personales, como mi maravillosa furgoneta, mis viajes, de mis ideologías y mis principios. Por otra parte lo veo como una buena forma de expandir mi discurso dentro de lo que es la pornografía o la educación sexual. Tengo una serie que me encanta que se llama “Un día en la vida de una actriz porno”, en la cual me grabo a mí misma durante días de rodaje, desde que me levanto hasta que me acuesto, más que nada para eliminar estigmas y para que la gente vea que un rodaje pornográfico no tiene por qué ser la cosa sórdida y horrible que la gente tiene en la cabeza, sino que también hay bromas y que hay un ambiente profesional.

He rodado mi primera peli convencional. Se llama “Contigo no, bicho”, es una comedia adolescente. Se estrena en el Festival de Cine de Málaga. Estoy muy contenta porque es mi primera andanza dentro del cine convencional. Ha sido una experiencia muy buena y me gustaría probar más en este área.

Y este año publico mi segundo libro, que será sobre feminismo.

@AmarnaMiller

COCKTAIL

¿Mayor reto pendiente?

Vivir viajando. Me refiero a viajar sin parar, sin volver a ningún sitio.

¿Primer recuerdo?

Cuando era pequeña vivíamos en una casa que tenía una higuera y recuerdo intentar comerme los higos que estaban aplastados en el suelo, y teníamos una tortuga de tierra que me mordía los deditos porque también se quería comer los higos. Yo era muy pequeña.

¿Qué desearías olvidar?

No sé si desearía olvidar algo. Tengo recuerdos muy tristes, pero me parece que de alguna manera esos recuerdos me han ayudado a convertirme en la persona que soy hoy en día, así que no creo que quisiese olvidarlos.

¿Has rodado alguna escena de la que con el tiempo te hayas arrepentido?

Sí, muchas (riendo). Tampoco veo el arrepentimiento como algo negativo. Como te decía antes, a través de momentos negativos aprendes cuáles son tus límites, qué cosas no tienes que hacer en el futuro…, así que es un arrepentimiento desde el conocimiento. Si volviese atrás ¿volvería a hacerlo? pues no lo sé, a lo mejor sí o a lo mejor no, de alguna forma, como no tengo esa opción, lo veo como una forma de aprendizaje.

¿Pueden más los juicios sociales o los morales de cada uno?

Ojalá todos nos basásemos en los juicios morales, porque los sociales al final son como una cuestión ajena a nosotros y tenemos que vivir nuestra vida en base a lo que nosotros creemos y decidimos. Somos los únicos que tenemos que estar con nosotros el resto de nuestra existencia.

¿Qué pregunta le harías a Freud?

¿Por qué odias tanto a las mujeres?

 ¿Con qué personaje histórico te sientes identificada?

Pues hay un hombre que se murió hace ya un siglo con el que me siento muy identificada. Se llama Richard F. Burton, pertenecía a la National Geographic Society, que era una una sociedad de personas que se dedicaban a descubrir el mundo cuando todavía no existían GPS’s, ni planos aéreos, ni se sabía realmente qué países había ni que islas había perdidas por el mundo, porque no había mapas que fuesen verídicos, y había gente que se dedicaba a descubrir partes del mundo. Este hombre fue la segunda persona occidental que consiguió pisar la Meca en mil ochocientos y mucho, hablaba varios idiomas; una locura. Era un aventurero de la cabeza a los pies. Hizo una cosa que me gusta mucho, se fue a África decidido a encontrar el origen del río Nilo, así que fue una de las primeras personas occidentales en llegar a Tanzania, que es un país con el que yo estoy obsesionada, y llegó hasta el lago Victoria; así que Richard F. Burton

¿Qué les pides a la vida?

Libertad, positivismo y felicidad. Mira qué fácil, qué rápido se dice y qué complicado es.