Juan Fernández (Sevilla, 1957) es un actor de raza. Le vimos por primera vez en la gran pantalla con Solas, de Benito Zambrano, en el año 1998. Desde entonces han sido muchos los personajes a los que ha reencarnado tanto en cine como en televisión y en teatro -su aliado más fiel y el que le vio iniciarse y desarrollarse como actor-. Su presencia llena el escenario y la pantalla. Le hemos visto recientemente como el Coronel Prieto, en La Casa de Papel y como Colifeo en el monumental Teatro Clásico de Mérida, donde pudimos observar no sólo su calidad interpretativa, sino descubrir también su calidad humana. Hoy deja a un lado a sus personajes para mostrarnos al Juan Fernández más puro. 

Publicado por Ana Casado

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¿Qué te lleva al mundo de la interpretación y en qué momento de tu vida?

Llegué al mundo de la interpretación hace cuarenta años junto a un grupo de amigos, entre los que se encontraba Ana Fernández; creamos un pequeño grupo de teatro, e íbamos representando obras por los distintos pueblos de la provincia. Ahí empezó todo.

Has vuelto este año al Festival de Teatro de Mérida, y lo has hecho con la Orestiada, donde se trata el tema del abuso del poder, la lucha por una democracia real, las ansias de venganza, o esa justicia injusta. Nada nuevo a día de hoy. Parece que todo lo que tratan las obras clásicas fuese extrapolable al presente. ¿Por qué evolucionamos tan poco en algunos aspectos?

Los seres humanos, a diferencia de la Ciencia o la Tecnólogía, hemos evolucionado muy poco, a la vista está que los problemas que existían en las sociedades de hace 2000 años, son los mismos que en la actualidad: la corrupción, el terrorismo de estado, la justicia que favorece a los poderosos en detrimento del pueblo, etc., etc., etc. El teatro siempre ha servido como espejo fiel de la sociedad, con el objetivo de hacer reflexionar a dicha sociedad sobre sus errores, sus miedos, sus miserias…, pero está claro, que hemos preferido mirar para otro lado.

El teatro se presta más a todo lo que es la denuncia social que el formato televisivo, donde no vemos demasiado ciertas temáticas, si no van enmascaradas o solapadas con alguna historia de amor, por ejemplo. ¿Sigue habiendo censura en televisión?

Yo no lo llamaría censura, ya que hay muchos programas de divulgación, que no se cortan un pelo a la hora de criticar. Yo lo que creo es que los directivos de las cadenas piensan que los contenidos en la ficción deben ser mas amables, ya que se crean para toda la familia. Y si algún tema es mas comprometido, pues se le maquilla un poco con alguna que otra historia de amor entre sus protagonistas, pasando el tema principal a ocupar un segundo plano. Está muy bien que haya productos de entretenimiento, pero debería alternarse con otros, un poco mas educativos.

¿Cómo crees que nos perjudica lo anterior como espectadores?

Creo que las cadenas deberían ser más valientes y no poner tanto producto edulcorado, creo que eso atonta a la gente y los mantiene distraídos. No estaría mal poner de vez en cuando un producto que nos haga reflexionar sobre nosotros mismos.

Con respecto a esto, me gustaría hablar de Distopía, que es tu último proyecto y que, a pesar de tener una pinta excelente, no vamos a poder verla en los canales televisivos convencionales, sino en Filmin ¿es por esto que hablábamos en la dos cuestiones anteriores?

Distopía lo han calificado las diferentes cadenas, así como alguna plataforma, como “producto incómodo”, porque retrata una realidad que podría ocurrir en cualquier momento y no es una realidad muy atractiva, pero insisto, podría ocurrir en cualquier momento.

Has hecho mucho doblaje, te has convertido en Severus Snape en la saga de Harry Potter, en Dustin Hoffman en Sleepers, o en Ser Davos Seaworth de Juego de Tronos, ¿cuál es la mayor dificultad del doblaje?

La mayor dificultad del doblaje siempre ha sido aunar interpretación y sincronía. Ahora se ha sumado una nueva dificultad: “las marcas de agua”. Es muy difícil doblar a un personaje que siempre está tapado por una marca de agua que coge toda la pantalla.

Recuerdas alguna escena que te haya costado especialmente trabajo doblar?

No te podría decir, muchas, como te digo el doblaje es muy difícil, pero hacerlo bien, ni te cuento.

Moviéndonos al plano más personal, me gustaría que me dijeses qué momento o experiencia recuerdas como un punto de inflexión para ti en todo tu recorrido vital?

Cuando conocí a mi pareja. Me cambió la vida.todos2

Has representado la obra de Madame Bovary, de Flaubert. ¿Qué crees que es peor, esa insatisfacción crónica de la protagonista o la alienación convertida en conformismo?

Tan terrible es lo uno como lo otro, lo maravilloso de la vida es trazarte metas, e intentar conseguirlas. Y una vez conseguidas, disfrutarlas y a por otras.

¿Cuáles son para ti, en orden, las tres cosas más importantes en la vida?

Sonará a tópico pero: la salud, el amor y el trabajo.

IMDb Juan Fernández

@juan_fernandez_oficial

 

                                         EN ESTADO PURO                       

Un tema de conversación que evites en cualquier reunión familiar

Las críticas entre unos y otros, harto.

¿Crees en el arrepentimiento?

Si, aunque hay hechos de los que no me arrepentiré nunca.

¿Crees más en la suerte, o en la disciplina en el trabajo?

Creo en la disciplina de trabajo, acompañada con un toque de suerte.

¿Cuál es tu mayor vicio?

Me da rabia decir esto, pero ya no tengo vicios.

Sabemos que te une una gran amistad con la actriz Ana Fernández desde hace muchos años. Defínemela en una sola palabra.

Dos palabras: ¡¡¡¡¡ ESPÍRITU AFÍN !!!!

Un pensamiento recurrente.

“Dios mio, me tengo que quitar esta tripa”.

Un deseo inconfensable.

Los deseos si son incofesables, son inconfesables.

¿Qué le queda por hacer a Juan Fernández y cuándo será ese momento en que lo haga?

Me quedan muchas cosas por hacer, los momentos los irá marcando el tiempo.