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Decía Bertolt Brecht que “El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”. Las palabras del escritor y director alemán cobran todo el sentido del mundo en Un obús en el corazón. Un texto precioso y preciso que esculpirá nuestras mentes hasta llegar al núcleo de nuestros sentimientos anidados en el pecho.

Mientras encontramos nuestra localidad nos recibe Brandon de Harry Escott, el sonido de su segundero tendrá más consecuencia de lo que imaginamos. La música desaparece pero no su esencia. El escenario aparece dispuesto con estilo minimalista, nada lo será a partir de entonces. Hovik Keuchkerian hará, con el martillo hidráulico de su voz y cuerpo, que el arte tome forma; por momentos en verso desdibujado, por momentos en narrativa concisa y desgarradora. La verdad de la vida y sus episodios. Una verdad certera que nos embriagará durante noventa minutos continuos y sin pausa. Porque la vida no para, y Hovik tampoco.

Nos hablará de la importancia de la palabra, la relevancia del sentido y peso que ponemos en cada una de ellas. El tiempo. El antes y el después al que tanto nos afianzamos para contar nuestra historia. La duda existencial y cotidiana. La grotesca muerte que nos acecha. La guerra que nos acompaña en nuestra naturaleza. La sociedad que los hombres malinterpretan. Situaciones concretas que se tornan atemporales cuando las llevamos a nuestras propias vivencias.

En esta obra los minutos vuelan mientras las emociones fluctúan y nos agitan. En el patio de butacas no hay cabida para la indiferencia. Los aplausos llenan el espacio a modo de abrazo. Nos retiramos agradecidos y más conscientes. Wajdi Mouawad escribió este texto maravilloso, Santiago Sánchez lo dirige con maestría. A través del título era fácil imaginar que nos dispararían un obús al corazón, lo que no sabíamos es que Hovik te abre el pecho con la izquierda y te sujeta el corazón con la mirada y su presencia, para incrustarte semejante obús con un directo de derecha.

 

Dramaturgia: Wajdi Mouawad
Dirección: Santiago Sánchez
Reparto: Hovik Keuchkerian
Escenografía: Dino Ibáñez
Producción: Ana Beltrán

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