Foto Pedro B

Blue Rai es su ópera prima, una comedia protagonizada por Santi Bayón y escrita por Pedro B. Abreu y Carlos Franco, que ya podéis disfrutar en salas. 

Pedro, ¿de dónde nace la idea de Blue Rai?

Soy fan de esta pregunta, porque cada vez que me la hacen caigo en nuevos detalles de los que no me había dado cuenta… o que ya tenía medio olvidados. Cuando empezamos a darle vueltas a la idea de Blue Rai venía de escribir, también junto a Carlos Franco, una historia bastante oscura. Era un thriller de terror psicológico durillo que nos dejó bastante agotados. Escribir una peli es un viaje hacia las profundidades, y hay profundidades más divertidas que otras.

Nos apetecía un cambio de aires. Algo colorido, fresco; algo ligero. Siempre nos ha gustado jugar con la comedia, y parecía el momento ideal para reírnos un poco escribiendo. Debemos ser un público bastante fácil, porque cinco años de reescritura después seguíamos riéndonos con algunos chistes. En el propio ADN de la peli estaba escrito que debía ser una historia de personajes en un único espacio para facilitar la producción de una película con un presupuesto tan bajo… de ahí surgió la idea de hacer una peli de secuestros a lo Tarde de perros. Si Tarde de perros fuese una comedia, claro.

Es un proyecto que, a pesar de ver la luz el pasado 13 de abril en cines, nace hace años. ¿Se ha mantenido pura la idea desde el inicio o ha sufrido cambios de peso a lo largo de este tiempo?

Ha cambiado todo lo que puede cambiar una película en cada una de las tres escrituras. Sólo en fase de guion pasamos de un protagonista que usaba el despliegue policial de un secuestro en el que se veía implicado para rodar una película amateur, a una comedia romántica tirando a ácida en la que la chica es el McGuffin que mueve toda la historia. Han sido doce o trece versiones de guion, de una peli que crecía y menguaba conforme al presupuesto que se estimaba en cada momento.

La Blue Rai que se puede ver en salas hoy es muy distinta de la película que teníamos en la cabeza cuando empezamos esta aventura, y en muchos aspectos creo que mejor. Es más indie, más arriesgada. No respondíamos ante nadie, y esa libertad, esa falta de complejos, se respira en los visionados.blue_rai-408170004-large

¿Por qué Santi Bayón para el papel de Rai?

Santi tiene la capacidad que convertir a Rai en un personaje entrañable… y el guion no se lo pone fácil. Una de las cosas que más nos preocupaba era conseguir que te identificases de alguna manera con él. Incluso si no estás de acuerdo con tu protagonista, tienes que querer acompañarle en su aventura, y un tío que secuestra a gente a punta de pistola para recuperar a la novia que le ha dejado tiene más de psicópata que de héroe romántico.

El camino fácil era no tomarse en serio al personaje. Buscar un actor muy cómico, que le quitase hierro al asunto con un tono simplemente paródico. Pero nos empeñamos en construir un protagonista para el que todo lo que ocurre es muy serio, y que genera comedia por contraste con las situaciones y personajes que le rodean. Santi aportaba ternura a este cocktail. Ha dado vida a un Rai idealista y romanticón, cuyo mayor pecado es ser inmaduro y torpe. No nos resulta difícil identificarnos con esa especie de Ted Mosby pasado de rosca.

Rai, es un romántico, gran cinéfilo, y algo anacrónico en su esencia. Aunque su estrategia sea algo rocambolesca, tiene ese ideal romántico tan entrañable. ¿Qué opiniones te llegan respecto al personaje, será el nuevo héroe o el nuevo antihéroe de la gran pantalla?

Creo que todos le haríamos una buena intervención a Rai, pero en el fondo hay algo que nos toca la patata en su comportamiento. Personalmente no me siento muy cómodo con eso de “el fin justifica los medios”, creo que ese es el gran error de Rai. Pero en un momento en el que tenemos clarísimas nuestras prioridades, en el que ya no compramos los amores de cuentos de hadas, resulta refrescante ver a un tío que es capaz de jugárselo todo por la persona de la que está enamorado.

Las opiniones que me llegan son bastante unánimes: es un tío lamentable, pero en el fondo se le quiere.

Rubén, al contrario, es una persona que no cree en el amor, con ciertos estereotipos respecto a las mujeres, que no duda en hacer manifiestos a lo largo de la película ¿por qué este contraste?

Hay cierta evolución en el personaje que interpreta Cristian Valencia a lo largo del metraje. A fin de cuentas es otro tipo de loser encantador. En el caso de Rubén es todo fachada… solíamos describirlo como un James Dean de barrio en silla de ruedas, que no ha aceptado su nueva condición. Rubén tiene un escudo bastante heavy, no quiere mostrarse vulnerable y tira de humor y cinismo para esconder sus verdaderos sentimientos. De alguna forma, lo que vive durante el secuestro le dará el empujoncito que necesita para abrirse a los demás.

Alta fidelidad siempre ha sido un gran referente para nosotros. Nos gustaba su trío protagonista, y queríamos algo similar a la relación entre John Cusack y Jack Black para nuestro sidekick. Rubén no es sólo el personaje que lleva el peso cómico de la cinta, también es el escudero que necesita Rai para lanzarse contra sus molinos.

En Blue Rai se hacen locuras por amor, pero también por amistad ¿es más una oda a lo primero o a la segunda?

Yo diría que más a la segunda. Siempre he entendido la amistad como una absoluta manifestación de amor, quizás una de las más puras y altruistas.

Blue Rai parece una comedia romántica, pero en realidad es casi un disfraz para una buddy movie. Llega un punto en el que sufres más por la relación de Rai con sus amigos que por Lola. Tengo que morderme la lengua para no hacer spoilers, pero en cierto sentido es algo que guarda coherencia con la misma tesis de la película. La nuestra es la historia de un chico que necesita madurar, os dejo a vosotros juzgar si finalmente lo consigue 😉

Foto Pedro

Aprovechando la temática, nos teníamos que atrever a preguntarte ¿Cuál ha sido la máxima locura que has hecho tú por amor?

Ufff, ¿aparte de amar, quieres decir? Enamorarse es una locura maravillosa, y un acto de valentía como pocos. Algo así como decir, “mira, apenas te conozco, pero me voy a quitar la coraza y la mochila. Te enseñaré de qué están hechos mis sueños, mis terrores, y me pondré en tus manos porque veo en tus ojos que no me dañarás”. Me he puesto un poco moñas, e imagino que buscabais una respuesta con menos poesía y más mariachis… claro que he cogido aviones, he colgado de tirolinas a trescientos metros de altura y cosas así, pero lo más loco me sigue pareciendo ese momento en el que te descubres saltando sin paracaídas, porque no lo quieres ni lo necesitas. Porque si llevases paracaídas no sería amor.

Las redes sociales juegan un papel muy importante dentro del film, usadas, eso sí, como arma de doble filo. ¿Qué concepto tienes de ellas en la vida real?

Me abruman. Envidio a las generaciones que las llevan en el ADN, yo no termino de integrarlas en mi día a día. Sí soy bastante consumidor, la verdad. Sobre todo de aquellas que me ofrecen estímulos de todo tipo: artículos, galerías de fotos, vídeos chorras, música… es como un magazine infinito en el que siempre encuentras algo interesante, porque los editores son amigos con los que compartes intereses. Las prefiero a aquellas que se centran en la vida personal. Requieren un trabajo constante, y yo soy muy despistado y me olvido de publicar.

Los que pasamos de los treinta a veces viejuneamos recordando los tiempos en los que podías flipar en un restaurante sin tener que sacarle una foto a la comida y acompañarla de un #yummy, #foody, o similar; pero la realidad es que no son el futuro… son la realidad en la que vivimos, y negar la importancia que tienen en cómo se configura el mundo hoy en día no tiene sentido. Son un arma de más de dos filos, afortunadamente se van haciendo progresos en la educación. Hasta el preadolescente más despreocupado debe entender la responsabilidad que entraña su uso.

¿Qué mensaje o sensaciones esperas que el público se lleve después de ver Blue Rai?

Siempre quisimos hacer una película agradecida. Contar una historia que te haga pasar un buen rato, echar unas risas y, por qué no, emocionarte con ese puntito de épica romántica que tienen el clímax de pelis como Love Actually, Jerry Maguire o El show de Truman.

Es una peli ligera y autoconsciente, pero no está vacía. Al revés, hay muchas capas de información y reflexión en torno a temas que nos interesan: el amor, el cine, lo que se ha ganado y perdido con los años, la amistad, el valor o la ausencia del mismo, la mentira necesaria… son parte del universo de la película, y están ahí para el espectador interesado en buscarlas, pero nunca quisimos que lastrase la experiencia principal de una feel-good movie un pelín más agria que dulce.

 

Entrevista realizada por Ana Casado @anapsicopoet